AromaTraining
Español

Todos los artículos

Neuroplasticidad y neurogénesis

Las neuronas olfatorias saben volver a crecer

3 min de lectura·Actualizado 23/08/2026

Un nervio que vuelve a crecer

En el sistema nervioso de un adulto casi nada se regenera. Una neurona perdida en la médula espinal no se sustituye. El epitelio olfativo es una excepción rara: se renueva durante toda la vida.

La razón está en dónde se encuentra. Las neuronas olfativas están abiertas al exterior y reciben el mismo aire que los pulmones: virus, polvo, disolventes. Una célula construida así se desgasta rápido, y la evolución dotó al tejido de su propio taller de reparación.

Ese taller son las células basales, situadas en la profundidad del epitelio. Se dividen y maduran en neuronas olfativas nuevas. En 2020, un análisis célula a célula de mucosa olfativa humana confirmó que el mecanismo funciona también en personas adultas, y no solo en animales de laboratorio.

Por qué la regeneración no basta

Hacer crecer una célula es la mitad de la tarea. La neurona nueva tiene que enviar su axón por los orificios de la lámina cribosa y conectarse al glomérulo correcto del bulbo olfativo: el lugar donde el cerebro espera ese componente concreto de un olor.

Ahí está la diferencia entre «las células se recuperaron» y «volvió el olfato». Si la conexión se hizo limpia, el olor se percibe como antes. Si se hizo con errores, la señal llega pero se lee mal, y lo familiar empieza a oler a extraño. Eso es la parosmia.

Por eso la recuperación suele ir a oleadas y no de forma suave: primero vuelven algunos olores, después aparecen distorsiones, después se van atenuando.

Dónde encaja el entrenamiento

El entrenamiento no acelera la división de las células basales: ahí no influye. Trabaja en la segunda mitad de la tarea, en la conexión.

El sistema nervioso ajusta sus conexiones por uso: lo que se usa con regularidad se refuerza, lo que no se usa se debilita. Un estímulo regular, consciente y repetido le da al sistema motivos para precisar, una y otra vez, qué entrada corresponde a qué. Eso es la neuroplasticidad en su sentido más práctico: no «el cerebro puede con todo», sino «las conexiones se reorganizan bajo carga».

Así se entiende la forma del protocolo. Hace falta regularidad porque el ajuste avanza por repeticiones acumuladas. Hacen falta categorías olfativas distintas porque hay que ajustar canales distintos. Hace falta tiempo porque reorganizar conexiones es cosa de meses, no de días.

Con honestidad sobre las expectativas

La capacidad de regenerarse no es una garantía. Algunas personas se recuperan del todo, otras en parte, otras no. Con la edad baja la capacidad de reparación del epitelio, y si el daño está en el propio bulbo o en las vías, la regeneración en la periferia no ayuda.

El sentido del entrenamiento no está en la promesa. Desplaza la probabilidad a mejor y da algo que hacer en lugar de esperar. No es poco cuando se habla de meses.

Fuentes

Seguir leyendoEl protocolo de Hummel

Descargar la app

Funciona sin conexión. El diario se exporta en PDF para tu otorrino.

App Store Google Play